Halloween y su origen espiritual en distintas partes del mundo

La fiesta de Halloween tiene un componente espiritual basado en la conexión con el mundo de los muertos. Su celebración se centra en recordar y en conectar con los difuntos y esa conmemoración se mantiene viva en diferentes culturas.

El origen occidental de Halloween se sitúa en Irlanda y procede de una festividad celta llamada Samhain en la que se celebraba el solsticio de otoño que marcaba el paso de un año a otro. Popularmente se creía que en ese momento se abría un portal entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Además, el poder y la influencia de los druidas aumentaba durante la celebración del Samhain.

En lo que respecta a la cultura cristiana, el papa Gregorio IV contribuyó a que se estableciera el Día de Todos los Santos en el que las familias acuden a los cementerios para honrar a sus familiares fallecidos. Esta tradición está profundamente arraigada en países como Italia, Portugal o España. 

Otro evento mundialmente conocido es el Día de los Muertos de México. La provincia del Yucatán es uno de los lugares en los que esta celebración cobra más importancia debido al Hanal Pixán, una antigua ceremonia maya que tiene un significado que es “comida de las ánimas”. Se creía que este día los muertos volvían a la tierra para pasar unos días con sus familiares. Por otro lado, en el resto de Latinoamérica aparecen celebraciones que se sitúan entre la tradición mexicana y la perspectiva católica, ya que países como Chile o Perú fueron colonias españolas.

En el continente asiático destaca el Teng Chieh, que se celebra en China. Esta celebración tiene lugar en julio y es un momento en el que se cree que se abre un portal con el más allá y los espíritus pasean por la tierra. Durante el Teng Chieh se dejan ofrendas para los antepasados o se diseñan regalos de papel que después son quemados.

En África aparece el Fetes des Masques que se celebra en Costa de Marfil. Durante el mes de noviembre en muchos poblados se realizan rituales en los que los participantes se visten con grandes máscaras que representan a los espíritus del bosque mientras bailan durante horas. En algunas tribus se compite por ser el mejor bailarín del año.

En Madagascar llama la atención la tribu Magalasi que cree que el alma no abandona al difunto para ir al más allá hasta que el cuerpo no ha quedado totalmente descompuesto. Por eso cada siete años desentierran a sus seres queridos. Otro ritual es el Famadihana, conocido como “regreso de la muerte” en la que se cuidan, se lavan y se perfuman los restos mortales de los seres queridos para que puedan estar acompañados de sus familiares antes de partir al más allá. Mientras esto sucede también se realizan danzas rituales durante horas.